miércoles, 20 de noviembre de 2013

El Pensador Analítico


"El pensador analítico es una persona reservada, tranquila. Le gusta llegar al fondo de las cosas - su curiosidad es una de sus principales motivaciones. Quiere saber qué es lo que mantiene al mundo funcionando desde muy dentro. No necesita demasiadas cosas para ser feliz porque es una persona modesta. Muchos matemáticos, filósofos y científicos pertenecen a este tipo. El pensador analítico detesta las contradicciones y lo ilógico; con su agudo intelecto comprende rápida y exhaustivamente patrones, principios y estructuras. Está particularmente interesado en la naturaleza fundamental de las cosas y en los descubrimientos teóricos; para él, no hay necesidad de trasladarlos a cuestiones prácticas o en compartirlos con los demás. Al pensador analítico le gusta trabajar sólo; su habilidad para concentrarse es más marcada que en cualquier otra personalidad. Es abierto e interesado en conseguir nueva información
Puede pasar tiempo antes de que el pensador analítico haga amigos, pero suelen durar de por vida. Necesita pocas personas a su alrededor. La habilidad más importante que deben tener es estar siempre a su altura y así servirle de inspiración. Las obligaciones sociales constantes le sacan de quicio; necesita pasar mucho tiempo solo y a menudo se distancia de los demás. Su pareja debe respetar ésto y comprender que no se debe a una falta de afecto. Una vez se ha decidido por una persona, el pensador analítico es leal y de fiar. Sin embargo, no se pueden esperar de él románticas y efusivas demostraciones de amor y desde luego se olvidará de su aniversario de boda. Pero siempre está dispuesto a pasar una noche de estimulantes charlas con un buen vaso de vino.

Tu tipología pertenece al grupo de Pensadores introvertidos. El trato con los demás, el trabajo en equipo y el permanente ´estar intercambiando´ te encaja de forma limitada – tú prefieres trabajar solo y sin interferencias que te dificulten seguir tus pensamientos. Entre ti y los demás colocas, casi siempre, una distancia crítica, que si bien, por un lado, te permite ser el observador agudo e insobornable de la vida, que tú eres, por otro lado, son muy pocas las personas que la pueden puentear. Esto es también así, porque no necesariamente le das valor al hecho de compartir tus pensamientos con los demás. Por regla general te basta con haber aclarado para ti algún asunto o entenderlo. Te saca de quicio lo que tú ves como continua verborrea de tu entorno.

Tú prefieres trabajar lo más independientemente posible y disponer de mucho tiempo y tranquilidad, poder concentrarte en lo que para ti es importante: la estructuración de ideas, recoger contextos complejos, la explicación del universo y sus reglas y el análisis lógico de sistemas. Absorbes como una esponja toda nueva información y tu memoria es prodigiosa. No olvidas lo que alguna vez aprendiste – salvo que se te antoje tan poco interesante que decidas borrarlo de tu memoria de datos. La solución de problemas creativos y el desarrollo de atrevidas visiones de futuro pertenecen a tus fortalezas. A la vez eres el más agudo y racional crítico de tus propias ideas; cada una es sometida a un estricto análisis y descartada ante el más mínimo indicio de contradicción o de ilógica. Su aplicación la dejas en tu día a día laboral casi siempre a otros y prefieres enfocarte hacia nuevas reflexiones teóricas. Especialmente en el caso de trabajar por tu cuenta (que en tu caso tiene mucho sentido) es importante que te rodees de algunos colaboradores fiables y orientados a lo práctico, que se ocupen de hacer realidad tus geniales propuestas de solución, mientras que tú vuelves a bucear en tu mundo del ingenio. Esto también es mejor así, dado que odias el trabajo en detalle y que no te agrada ocuparte de cosas evidentes. Las profesiones que requieren exactitud y la realización sistemática de trabajos rutinarios, serían un suplicio para ti. Tú con toda probabilidad serías muy desgraciado por ejemplo como contable o funcionario fiscal.

La autonomía es para ti también interesante, ya que te pones exigencias altas a ti mismo y a tu trabajo y también prefieres evaluarte a ti mismo. La autoridad procedente de organismos, títulos o posiciones no te impresiona lo más mínimo. Si eres un empleado y para que aceptes las indicaciones, tu jefe deberá razonar con mucho detenimiento y lógica, las razones por las que debes hacer algo o por que debes hacerlo de determinada forma. Aunque eres bastante racional para acatar lo inalterable cuando debes subordinarte a las jerarquías, al tener que hacerlo no te sientes realmente satisfecho. Lo peor para ti son entornos inflexibles, fuertemente estructurados, con numerosas limitaciones y reglas que a tu juicio carecen de sentido. ¡Si eres varón, el Ejército por ejemplo no sería adecuado para ti! También son una tortura para ti la pérdida de tiempo y las largas reuniones, en las que se mastica siempre lo mismo. Si puedes elegir, prefieres una pequeña unidad formada por personas cuya calificación e intelecto respetas y con los que, siendo así, te agrada interactuar. Algo así puedes encontrarlo, con una pequeña búsqueda fuera de los trabajos autónomos, también en el mundo académico y en algunas empresas selectas. Merece la pena en este caso, analizar bien las dudas, antes de decidirte por un trabajo que encaje con tu personalidad."

1 comentario:

  1. Lamentablemente, suena muy lindo todo, pero cuando vives en carne propia ser así de pedante con tus pares y tratarlos mentalmente disminuidos o pensar que no hablan lo mismo que tu, es una desdicha horrible... Es un cuadro psicológico que pienso que es el egocentrismo que tenemos que somos superiores a los demás, ser analíticos, en mi vida ahora de soltero se ha complicado bastante, aburro a las mujeres fácilmente con temas profundos sobre cosas del universo, leyes físicas y químicas, descubrimientos... Preferir ser un diccionario o ser un payaso... Sabemos claramente que se va a divertir mucho mas...

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margarita surnaite