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jueves, 16 de febrero de 2017

Sobre el alma humana.




 “El alma es lo vivo en el hombre, lo vivo y causante de vida por sí mismo. El alma, con astucia y juego engañosos, arrastra a la vida la inercia de la materia que no quiere vivir. Convence de cosas increíbles para que la vida sea vivida. Está llena de trampas para que el hombre caiga, toque la tierra y allí se enrede y se quede, y de ese modo la vida sea vivida; tal como Eva en el paraíso no puede dejar de convencer a Adán de la bondad de la manzana prohibida. Si no fuera por la vivacidad y la irisación del alma, el hombre se hubiera detenido dominado por su mayor pasión, la inercia. Un cierto tipo de racionalidad es su abogado, y un cierto tipo de moralidad le da su bendición. Pero el tener alma es el atrevimiento de la vida, porque el alma es un demonio dispensador de vida, que juega su juego élfico por debajo y por arriba de la existencia humana. (...) Es verdad que el alma es impulso vital, pero además tiene algo extrañamente significativo, algo así como un sabersecreto o sabiduría oculta, en notable oposición con su naturaleza élfica irracional... Este aspecto de sabiduría sólo se manifiesta a quien dialoga con el alma. Sólo ese pesado trabajo deja ver en medida creciente que por detrás del juego cruel con el destino humano hay algo así como una secreta intención que parece corresponder a unconocimiento superior de las leyes de la vida.”


“He regresado, otra vez estoy aquí. Estoy contigo; luego de largos años de vagar. Otra vez, he regresado a ti. Debería contarte todo lo que he visto, experimentado, bebido en mi interior? O no quieres oír nada acerca de todo el ruido de la vida y el mundo? Pero una cosa debes saber, una cosa he aprendido: que hay que vivir esta vida. Esta vida es el camino, el más buscado, el camino hacia lo incomprensible, que llamamos Divino. No hay otro camino. Todos los caminos son senderos falsos. Yo hallé el camino correcto, me condujo hacia ti: a mi alma. Regreso, moderado y purificado.

Entonces yo estaba totalmente absorto en el espíritu de los tiempos y pensaba de forma diferente que el alma humana. Pensaba y hablaba mucho acerca del alma; sabía muchas palabras eruditas acerca del alma; la juzgaba ya hacía de ella un objeto científico. No consideré que el alma no puede ser objeto de mi cono-cimiento. Mucho más son mi juicio y mi conocimiento el objeto de mi alma. Por lo tanto el espíritu de las profundidades me presionaba para que hablara a mi alma, para que la llamara como un ser vivo e independiente cuyo redescubrimiento significa buena fortuna para mí. Me había perdido de mi alma durante muchos años. El espíritu de las profundidades ve el alma como un ser independiente, vivo, y con ello contradice al espíritu de los tiempos, para quien el alma es algo dependiente de la persona que se deja ordenar y juzgar, es decir, algo cuyo alcance podemos captar. Ante el espíritu de las profundidades, este pensamiento es presunción y arrogancia. Por lo tanto, el gozo de mi redescubrimiento fue humilde... Sin el alma, no hay forma de salir de este tiempo.”

 “Lo que cuenta y que para mí tiene sentido, es vivir tan plenamente como sea posible para satisfacer la voluntad divina en mí. Esta tarea me absorbe tanto que ya no tengo más tiempo para otra cosa. Si viviéramos todos de esta manera, no necesitaríamos ni ejército, ni policía, ni diplomacia, ni política, ni bancos. Nuestra vida sería sensata y no sería una locura tal como lo es actualmente.”


"Libro Rojo"  Carl Jung, 

jueves, 25 de noviembre de 2010

La sombra

Por supuesto que en la teoría junguiana también hay espacio para el sexo y los instintos. Éstos forman parte de un arquetipo llamado la sombra. Deriva de un pasado pre-humano y animal, cuando nuestras preocupaciones se limitaban a sobrevivir y a la reproducción, y cuando no éramos conscientes de nosotros como sujetos.

Sería el “lado oscuro” del Yo (del sí mismo. N.T.) y nuestra parte negativa o diabólica también se encuentra en este espacio. Esto supone que la sombra es amoral; ni buena ni mala, como en los animales. Un animal es capaz de cuidar calurosamente de su prole, al tiempo que puede ser un asesino implacable para obtener comida. Pero él no escoge ninguno de ellos. Simplemente hace lo que hace. Es “inocente”. Pero desde nuestra perspectiva humana, el mundo animal nos parece brutal, inhumano; por lo que la sombra se vuelve algo relacionado con un “basurero” de aquellas partes de nosotros que no queremos admitir.

Los símbolos de la sombra incluyen la serpiente (como en el Jardín del Edén), el dragón, los monstruos y demonios. Usualmente guarda la entrada a una cueva o a una piscina de agua, que representarían el inconsciente colectivo. La siguiente vez que sueñen que se están peleando con un luchador fortísimo, puede que simplemente ¡se esté peleando con usted mismo!.

Introversión y extroversión

Jung desarrolló una tipología de la personalidad que se ha vuelto tan popular que mucha gente cree que él no hizo nada más. Esta empieza con la diferencia entre introversión y extroversión. Las personas introvertidas prefieren su mundo interno de pensamientos, sentimientos, fantasías, sueños y demás, mientras que las extrovertidas prefieren el mundo externo de las cosas, las actividades y las personas.

Estos términos se han confundido con vocablos como timidez y sociabilidad, debido en parte a que los introvertidos suelen ser tímidos y los extrovertidos tienden a ser más sociables. Pero Jung se refería más a cuán inclinados estamos (nuestro Yo) hacia la persona y la realidad externa o hacia el inconsciente colectivo y sus arquetipos. En este sentido, el sujeto introvertido es un poco más maduro que el extrovertido, aunque bien es cierto que nuestra cultura valora más al extrovertido…y Jung ¡ya nos avisó de que todos nosotros tendemos a valorar nuestro propio tipo por encima de cualquier otra cosa!.

En la actualidad, encontramos la dimensión de introversión-extroversión en varias teorías, de las cuales destaca de forma notable la de Hans Eysenck, aunque esta dimensión se esconda bajo los nombres alternativos de “sociabilidad” y “surgencia”.

Las funciones

Aún cuando seamos introvertidos o extrovertidos, está claro que necesitamos lidiar con el mundo, tanto interno como externo. Y cada uno de nosotros posee su propia manera de hacerlo, de manera más o menos cómoda y útil. Jung sugiere que existen cuatro maneras o funciones de hacerlo:

La primera es la de las sensaciones, que como indica la propia palabra supone la acción de obtener información a través de los significados de los sentidos. Una persona sensible es aquella que dirige su atención a observar y escuchar, y por tanto, a conocer el mundo. Jung consideraba a esta función como una de las irracionales, o lo que es lo mismo, que comprende más a las percepciones que al juicio de la información.

La segunda es la del pensamiento. Pensar supone evaluar la información o las ideas de forma racional y lógica. Jung llamó a esta función como racional, o la toma de decisiones en base a juicios, en vez de una simple consideración de la infomación.

La tercera es la intuición. Este es un modelo de percepción que funciona fuera de los procesos conscientes típicos. Es irracional o perceptiva como la sensación, pero surge de una bastante más compleja integración de grandes cantidades de información, más que una simple visión o escucha. Jung decía que era como “ver alrededor de las esquinas”.

La cuarta es el sentimiento. Es el acto de sentir, como el de pensar. Es una cuestión de evaluación de la información. En este caso está dirigida a la consideración de la respuesta emocional en general. Jung le llamó racional; evidentemente no de la manera en que estamos acostumbrados a usar el término.

Todos nosotros poseemos estas funciones. Diríamos que simplemente la usamos en diferentes proporciones. Cada uno de nosotros tiene una función superior que preferimos y que está más desarrollada.; otra secundaria, de la cual somos conscientes de su existencia y la usamos solo para apoyar a la primera. También tenemos una terciaria, la cual está muy poco desarrollada y no es muy consciente para nosotros y finalmente una inferior, la cual está muy pobremente desarrollada y es tan inconsciente que podríamos negar su existencia en nosotros.

La mayoría de nosotros sólo desarrolla una o dos de las funciones, pero nuestra meta debería ser desarrollar las cuatro. Una vez más, Jung considera la trascendencia de los opuestos como un ideal.

margarita surnaite