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lunes, 2 de diciembre de 2013



"Puedes estar segura que a mí me gustaría justo eso que tú, nena, no soportas en ti. Yo amaría todo lo que has considerado siempre errado, defectuoso, feo, demasiado pequeño o exagerado en ti. Todo lo que procuras esconder tras los consabidos trucos y la cosmética del espíritu y el cuerpo, todo aquello que intentas hacer que se vea como habrías querido que fuera. Conmigo no tienes necesidad de apagar la luz, dame tu cuerpo sin limitar los daños, dámelo nena y toma mi alma absurda, salvaje y desnivelada, plena de heridas abiertas, oscuras cicatrices y todo aquello que la vida, el amor y sus consecuencias siguen coleccionando en mí. "

lunes, 2 de enero de 2012

No creo en la fidelidad como una regla o un argumento, creo en la posibilidad de que el amor siempre tenga la posibilidad de surgir o inventarse. Traicionar y ser traicionado es parte esencial de la vida emocional y me resulta grotesco y patético la forma como se sobrevalora la traición amorosa cuando quien la ejerce es una mujer y se enaltece y eleva a hazaña si quien traiciona es un hombre. El amor es una forma de comunicación y de conocimiento del mundo a través de lo que sentimos por quien amamos y de nosotros mismos a través de la mirada de quien nos ama. Si un hombre no entiende la dimensión de una mujer merece ser traicionado una y mil veces. Fue la desobediencia de la mujer la que en buena hora nos sacó de las garras de un Dios asexuado y su aburrido Paraíso. Es esa desobediencia el mayor tesoro de la mujer y jamás debe permanecer servil, debe enfrentarse al hombre como lo hizo a Dios. El amor no puede ser un tiquete de regreso al Paraíso, debe ser delirante y desnivelado, debe llevar al vértigo y al naufragio. Debe hacernos libre de nuestra hipócrita moralidad y libres del amor para volver a amar.

margarita surnaite